EL DESNUDO
Aquí estoy
Clavado en este suelo,
Con dedos de alambre
Inventándome gimoso,
En los día enveros
En que aletea el viento
A mis yemas
Sensibles y frágiles,
Sobre brazos desnudos,
Hacia arriba, rectos
Como clamando
Piedad al cielo.
Hoy blanquecino, soy único,
Entre tantos que verdean,
Es por eso, que asoma
El filo de acero
Gritando prepotente
Estás triste,
Estás viejo.
Bajo el silbido de hielo
De su alarido de muerte
Medroso me siento,
Empero, con generoso susurro
Me complace diciendo
Serás vigoroso,
con barba tupida y verde
En la tierra olorosa.